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Mi roomie se mudó en octubre. La veo poco. A pesar de que sé que su cuerpo está acostado en una cama en la habitación contigua, ella pasa la mayor parte del tiempo haciendo viajes astrales. Lo común es encontrarme con ella muy temprano, mientras se prepara el desayuno, o por las noches, ya tarde. A veces tiene ganas de socializar: pedimos pizza y me cuenta de los lugares a los que va. Igual no entra en muchos detalles. Mi roomie es más bien una persona discreta.